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El mundo quizá no es más que un conjunto de poliedros irregulares cuyas caras son extrañas y cambiantes... Veamos hasta donde y hasta cuando rueda este poliedro antes de desvanecer sus aristas y perder la planaridad de sus caras, antes de volverse una esfera... a quién alguien en el camino le diga que su destino, era rodar y rodar.

julio 20, 2012

Pasión por los poliedros I

Hay en este mundo quienes no se percatan de la existencia de los poliedros.

Aunque por el otro lado, hay quienes después de conocerlos, se apasionan por ellos el resto de su vida...


A fines del siglo XVI, el astrónomo Johannes Kepler creía que Dios había creado un universo místico y perfecto en el que las órbitas de los planetas se ajustarían a las esferas de las que hablaba Aristóteles siglos atrás. Con este pensamiento ideó un modelo de esferas que contenían a los 5 sólidos platónicos: icosaedro, octaedro, dodecaedro, tetraedro y cubo. Desafortunadamente para él, tras años de analizar los datos de Tycho Brahe, descubrió que las órbitas eran elípticas y no esféricas.


No obstante, por aquellos años, el estudio y entendimiento de los poliedros era la obsesión de muchos artistas y científicos como los italianos Leonardo DaVinci y Luca Paccioli y los alemanes Wenzel Jamnitzer y Lorenz Stöer.


Matemáticos de la talla de Poinsot, Cauchy, Catalan, Bertrand, Poincaré, Schläfli y Schlegel, entre otros, hicieron notables contribuciones al estudio de los poliedros. Aunque es el matemático británico-canadiense Harold Coxeter quien decidió dedicar toda su vida al estudio de la geometría y es quien ha legado a futuras generaciones el gusto y el entendimiento por los poliedros.

Por cierto que, contemporáneo de Coxeter fue el famoso dibujante M.C. Escher quien, según se decía, podía olvidar cualquier otra cosa en su equipaje ¡menos un poliedro!

2 comentarios:

  1. ¡A mí también me encantan los poliedros!

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